Para todos los mosqueros fanáticos de buscar truchas en Chile, quedan apenas un par de semanas de temporada, por lo que varios barajan alternativas diversas para atacar estas últimas ventanas de tiempo para probar suerte con nuestras moscas.
Varios apuntan al fin de semana alargado, de 4 días, incluyendo el próximo Martes 1° de Mayo, aprovechando de recorrer los puntos australes más significativos.
Pero un grupo de los directores de RiosySenderos.com, decidimos aprovechar de visitar algunos de los ríos de la zona central, que durante gran parte del verano, dejamos fuera del itinerario. Las razones sobran: mucho calor, muchos visitantes, o ambas. Pero en esta época otoñal, ambos factores desaparecen y concurrimos a estos ríos rezando que los excesos de los visitantes veraniegos no hayan ocasionado un efecto mayor.
Entre las alternativas que barajamos, cubrimos varios de los valles importantes de la zona Central, considerando desde la zona de San Felipe, hasta el límite de la VI y VII regiones. Al decidir recorrer nuevamente los afluentes del Río Tinguiririca, luego de una ausencia prolongada de parte nuestra, nos presentó ante ríos con un caudal razonable, pero disminuido, mucho más claro, y especialmente, truchas ya crecidas por la abundancia de alimento en el verano, pero muy dispuestas a seguir cargando reservas energéticas para el invierno inminente.
Pescando con Mosca en Zona Central de Chile
Al encontrarnos frente al río, la decisión de cuál mosca usar no se hizo esperar. La actividad de superficie suele ser escasa en esta época, por lo que utilizar ninfas resulta la estrategia más segura. Viendo los recodos que teníamos por delante, y pensando en recorrer bien el fondo de este río, decidimos optar por ninfas atractoras con cierto nivel de peso, de modo de llevarlas rápidamente al fondo. En esta categoría caen varios patrones, como las versiones Bead Head de las ninfas más clásicas, otras nuevas como la Copper John, o bien ninfas grandes (tamaño 10) lastradas, como fue lo que hizo Carlos.
Ninfa para enfrentar los ríos Cordilleranos de Chile Central en Otoño
El tamaño de la mosca resulta relevante, ya que mientras mayor parezca el bocado, más atractivo se vuelve a las truchas que no están en un modo claramente selectivo, sino que aprovechan la abundancia de insectos inmaduros en el fondo, para alimentarse en forma más oportunista. Ninfas tamaño 12 y 10 fueron nuestra norma.
… y el resultado no se hizo esperar.
Pescando con Mosca un río Cordillerano de Chile Central
Pescando con Mosca un río Cordillerano de Chile Central
Trucha Arcoiris pescada en Otoño en Chile Central
Algunas de las principales ventajas de la pesca en los pre-cordilleranos de la Zona Central de Chile, durante Abril, incluyen la mejora en las condiciones del agua, tanto en visibilidad, como en temperatura y caudal, lo cual facilita a las truchas el buscar más alimento preparándose para el invierno o una próxima fase de desove (Junio en las marrones, Septiembre en las Arcoiris). Por lo mismo, resultó muy llamativo el tamaño comparativo de las truchas. En esta época pueden tener incluso hasta un 20% más de masa corporal que a comienzos de temporada, por lo que se transforman en verdaderos “trofeos” de la Zona Central de Chile.
Trucha Arcoiris pescada en Otoño en Chile Central
Trucha cordillerana de Chile Central
Como conclusión, las condiciones y ventajas de la pesca de otoño en esta zona resultan evidentes. Para muchos podrá ser difícil comparar con aventuras especiales en otras latitudes más australes, pero el hecho concreto es que la pesca con mosca en esta zona mejora significativamente en estas semanas finales de la temporada.
Complementando la primera selección de fotos de pesca con mosca en Blanco y Negro, esta segunda selección continúa esta idea con nuevas imágenes, que nuevamente salen de fotos originalmente capturadas en color y traspasadas a blanco y negro en un editor de imágenes.
La elección de imágenes adecuadas para ser pasadas a blanco y negro se basa en la calidad del contraste. Al eliminar el color de las imágenes, el cual puede ser incluso parte de la composición, cada fotografía queda intensificada en los contrastes de luminosidad. Estas imágenes en particular fueron hechas durante los días del Workshop de Noviembre 2010, en el cual se visitaron destinos como el Río Baker en su curso superior, el Río Cochrane, muy cerca de su nacimiento en el Lago del mismo nombre, y finalmente en las orillas del magnífico Lago Bertrand.
Aún existen muchos fotógrafos que desarrollaron su afición (o quizás carrera) con película en blanco y negro. Incluso en la época actual, con la avalancha de fotos digitales a color, aún existe una mágica percepción de las fotografías en blanco y negro. Pero esta era moderna no excluye este formato de fotografías, sino que por el contrario, lo acoge en forma perfecta.
Hoy en día, gracias a la fotografía digital, crear una colección de fotografías en blanco y negro es tan fácil como procesarlas en un par de minutos, siempre y cuando las imágenes tengan las características de contraste de tonalidad (y no de color), adecuadas. Diversos fotógrafos de la escuela en blanco y negro, reiteradamente insisten en que “es necesario aprender a mirar en blanco y negro”. No se trata de imaginar la fotografía resultante en blanco y negro, sino que a aprender a reconocer el tono de los objetos que observamos. El tono se refiere a la cantidad de luz que reflejan los objetos y no al color. Por ejemplo, en uno de los libros del gran fotógrafo Freeman Patterson, se describe con claridad de que la Tonalidad es uno de los bloques fundacionales de la composición, sin importar si es en blanco y negro o color.
Siguiendo esta idea, este ensayo fotográfico de imágenes de la edición de Noviembre 2010 del Workshop de Pesca con Mosca y Fotografía, realizado en Río Baker, se armó con fotografías capturadas en color y procesadas en blanco y negro en el computador. En todas ellas, el énfasis técnico fue lograr composiciones interesantes, diferentes y llamativas, que finalmente resultaron en buenos resultados al ser pasadas a blanco y negro.
La pesca en Lago Bertrand, en la austral Patagonia de Aysén, es una de las más llamativas y desafiantes. El lago, de un tamaño más bien grande, requiere ser recorrido en embarcaciones con motor, pero a la vez que permitan la maniobrabilidad suficiente para poder recorrer las orillas con detención.
En la recién pasada edición del Workshop de Pesca con Mosca y Fotografía, tuvimos la oportunidad de pescar el hermoso Lago Bertrand en un soleado día, que incluso nos dio horas de bastante calor, pero combativas truchas que se lanzaron ávidamente a nuestra grandes moscas secas, también llamadas popularmente “chalas”.
Paso 1
Súbase a un bote y vaya hacia los sectores con orillas abruptas, pequeñas playas y especialmente rocas en la orilla. La orilla Oriente y la Poniente son generalmente igual de productivas aunque esto puede cambiar según el día y la hora, ya que a una de ellas le puede pegar el viento más directo que la otra. Los días medianamente nublados y con una brisa presente son los más productivos.
Avanzando por Lago Bertrand hacia la zona de pesca
Paso 2
Que el guía en los remos controle el bote paralelo a la orilla a una distancia de entre 5 y 10 metros, de modo que un pescador en cada punta lance sus moscas hacia la orilla. Lance contínuamente. Sea paciente y aproveche de ir perfeccionando sus técnicas de lanzamiento y el ojo para detectar cualquier sombra que se mueva cerca de la orilla.
Pescando desde bote en Lago Bertrand, lanzando moscas secas hacia las orillas
Presentando una gran mosca seca a la orilla del Lago Bertrand. En este caso es fundamental lograr poner la mosca a apenas 10 ó 15 cm de la orilla. La delicadeza de la presentación es irrelevante, e incluso se privilegia que la mosca salpique un poco al caer, de forma de llamar la atención de las truchas que estén al acecho.
Paso 3
Preocúpese de calibrar bien su lanzamiento logrando que la mosca caiga a no más de 10 cm de la orilla, siendo incluso válido darle un pequeño rebote en la roca o pared de la orilla en algunos casos. Esto logrará – tarde o temprano – despertar el instinto cazador oportunista de las truchas y más de alguna se abalanzará, a veces con mucha lentitud, a tomar esta mosca seca. Cuando tenga la tomada y logre clavar la trucha en el momento adecuado, prepárese para una pelea en la que deberá controlar la posibilidad de que la trucha se vaya hacia las rocas o juncos de la orilla. Mantenga la tensión constante en la línea.
Peleando una trucha desde un Cataraft en Lago Bertrand
Paso 4
Una vez que la trucha esté correctamente enganchada, preocúpese de hacer una pelea lo más corta posible y manipular la trucha con manos mojadas, e idealmente un chinguillo o copo grande para facilitar la maniobra desde el bote.
Luego, disfrute de ver cada trucha, con su diversidad de diseños, todas con una de estas enormes moscas secas en sus fauces.
Trucha Arcoiris capturada gracias a una variación de Fat Albert
Trucha Marrón o Fario del Lago Bertrand con una gran Fat Albert en sus fauces
Trucha arcoiris y una mosca en Lago Bertrand
Trucha marrón capturada en orillas del Lago Bertrand. En ocasiones conviene bajarse del bote para realizar la maniobra final con mayor facilidad desde el agua.
Pequeña trucha arcoiris del Lago Bertrand que se lanzó agresivamente a una gran mosca seca presentada en la orilla, cerca de rocas.
Paso 5 y final
Siempre, siempre, siempre devolver la trucha con un mínimo impacto. Levantarla por no más de 15 segundos fuera del agua para la foto y luego sostenerla hasta que la trucha, por su propia fuerza, quiera irse, momento en el cual se afloja la mano para darle el espacio.
Mi contacto con las Steelhead comenzó de una forma curiosa. A comienzos de los ‘80 me encontré con un artículo en una revista de pesca editada y producida en Chile, que titulaba orgullosamente “Vuelve la Stealhead (sic) a Chile”. La traducción directa me sugirió un nombre curioso – por decirlo así – para un pez. Leyendo el artículo me enteré de este pez, cuyo atractivo principal era ofrecer unas peleas titánicas con los mosqueros suficientemente hábiles (o afortunados) como para engancharlas.
Pasaron los años y mi afición por la pesca con mosca se intensificó durante mi época universitaria. Continué leyendo acerca de la Steelhead en revistas de EEUU y comencé a generar aún más interés, aumentado con algunos videos de la serie Mastery de Scientific Anglers, donde pescadores como Lani Waller y el reconocido Jim Teeny, daban rienda suelta a sus técnicas para capturas peces simplemente formidables.
En esta época escuché algunos reportes de steelhead en el sur de Chile, particularmente en la zona del Río Puelo. Siendo la primera mitad de los ’90, tanto la cantidad de mosqueros como los espacios para compartir datos, eran extremadamente limitados y mi fuente de investigación se concentraba en el hall principal de la desaparecida tienda de pesca con mosca Andean Trout Angler, en Alonso de Córdova.
Aprovechando mi formación científico-ingenieril y mi particular interés por investigar todo tipo de temas, decidí averiguar algo más, por lo que partí llamando al Servicio Nacional de Pesca.
- “Buenas tardes. Estoy interesado en conocer algo más del registro de Steelhead que puedan tener en Chile”.
- “¿Stil-qué? Un momento, le voy a pasar con el área que entiende de biología”.
… un par de traspasos de llamada adicionales y llegué con alguien quien logró entender de qué hablaba, pero que confesó “… lamentablemente no tenemos datos de sus poblaciones o de los lugares en que se encuentran”.
Entiendo que esta cantidad de información ha cambiado en la versión moderna llamada Sernapesca, pero confieso que no he vuelto a hacer la llamada, ya que las redes virtuales de comunicación han permitido que el mundo de los mosqueros haga un reporte más completo y práctico para el interés comunitario.
Durante el resto de la década tuve la oportunidad de pescar varias veces el mismo Río Puelo y otros pequeños ríos que desembocan en el mar, en especial en la zona de fiordos encontrándome con más de alguna Steelhead en esas oportunidades. Pero la identificación correcta quedaba pendiente.
Pero mi principal encuentro con una Steelhead fue precisamente en sus tierras de origen: la Costa del Pacífico-Noroeste de EEUU. Partí precisamente buscando steelheads en los tributarios del Sandy River, muy cerca del pueblo de Welches, en Oregon, como el particular Salmon River, apenas 5 minutos en auto desde Welches. Llegué a orillas del Salmon y comencé a recorrer el río, que en ese momento se encontraba en pleno desove de Chinooks, lo cual de por si, fue un espectáculo. De pronto, una sombra distinta se posicionó en un pedazo de corriente apenas a unos 5 metros de donde yo estaba. Lancé la mosca, casi sin línea, y la Steelhead la tomó de inmediato, iniciando una carrera explosiva digna de las más fantásticas leyendas de la zona. Luego de apenas 1 minuto de pelea, la mosca salió de su hocico y por la tensión línea-caña que tenía, terminó a 5 metros de altura en uno de los árboles de la orilla del río. Fue un minuto de adrenalina pura que me demostró con claridad la potencia de estos peces cuando están retornados en el río.
Una de las reconocidas Steelheads del Puelo, aunque varias son directamente escapadas de las pisciculturas del Estuario de Reloncaví, apenas unos pocos kilómetros río abajo de donde tomé esta foto, o descendientes de éstas. (Foto: Rodrigo Sandoval U.)
¿Qué es una Steelhead?
Científicamente hablando, la Steelhead es nada menos que una Oncorhynchus mykiss. ¿Les suena el nombre científico? Es el mismo nombre científico de la ultra-conocida Trucha Arcoiris. ¿Error o casualidad? Ninguna de las dos. Es la misma especie. Lo repito, por las dudas: ¡es la misma especie!
Se trata de un linaje dentro de las truchas arcoíris, que en lugar de hacer su vida completamente en aguas interiores, la Steelhead migra al mar al igual que las diferentes especies de salmones, alimentándose y creciendo con tasas totalmente distintas al resto, volviendo a desovar a su río de origen. En forma similar al Salmón del Atlántico, con el cual se determinó que no está directamente emparentada – a diferencia de los del Pacífico, que son de la misma familia de la Arcoiris – la Steelhead es capaz de volver a desovar varias veces.
¿Cuál es la gracia? Imagínate que el primer desove ocurre entre los dos y cuatro años de edad, creciendo con alimento marino. El segundo vuelve a ocurrir otro par de años después. Saca la cuenta de qué tan grande puede ser una Steelhead retornando a desovar por una 3ª vez (y seguramente final). Imagínate también esa gran Steelhead con toda la energía acumulada de su alimentación marina, dispuesta a desovar y atacar cualquier intruso (o mosca atractora) que se le cruce por delante.
Una tremendamente robusta trucha atrapada en el Río Aldunate, en los fiordos de Aysén. Cayó atraída por un streamer con mucho flash, tal como se usa en la pesca de steelheads en Canadá. El pescador, originario de British Columbia en Canadá, justamente fue testigo de la equivalencia de pesca entre sus tierras y estos remotos fiordos australes. (Foto: Rodrigo Sandoval U.)
Steelhead versus Arcoiris migratoria
Desde que comenzamos a frecuentar los fiordos, a fines de los ’90, aparecieron en el mapa truchas Arcoiris muy peleadoras y muchas veces bastante plateadas. La primera conclusión podría clasificarlas como Steelhead, pero no existiendo registros oficiales ni muestras de ADN, no existe manera de confirmarlo. ¿Por qué podrían ser steelheads? En esencia, porque son truchas que han pasado tiempo evidente en el mar. Más aún, varios de los ejemplares que se capturan en estas zonas evidencian aletas gastadas producto de su paso por pisciculturas. En otras palabras, son steelhead forzadas al mar. Pero a diferencia de las steelhead normales, estas entran al río y vuelven al mar intermitentemente, muchas veces dependiendo de los drásticos cambios de marea, haciendo que un estuario de agua salada en marea alta, se transforme en un declarado río de aguas dulces en marea baja, con diferencias de hasta dos o más metros entre mareas.
Por ello, varios pescadores hemos decidido conjuntamente hablar de Arcoiris migratorias en lugar de steelheads, ya que no existe un comportamiento de retorno al río de desove en esas truchas.
Pescando Steelheads
La pesca de steelheads normalmente se asocia a las mismas técnicas, equipo, y moscas que para los Salmones del Pacífico. En general, recomendable es contar con un equipo de caña+carrete #7 a #9, con líneas flotante y en especial, de punta de hundimiento. Líderes gruesos, al menos un 1x, e incluso más gruesos en ocasiones. Las mocas, típicos streamers salmoneros.
Otra corpulenta steelhead capturada en el Río Matte, en los fiordos de Aysén, que cayó tentada por un streamer muy vistoso. Su cuerpo extremadamente grueso, evidencia el aporte energético de la alimentación marina. (Foto: Rodrigo Sandoval U.)
En mi caso particular, he logrado éxito con diferentes streamers, destacando uno que diseñé en una de las múltiples visitas a los fiordos: la Sando Sardine, que me permitió capturar nada menos que 4 truchas en un estuario, en los 5 primeros lanzamientos con el patrón recién diseñado.
La forma de presentar la mosca puede ser simplemente el clásico Downstream Swing, que consiste en lanzar la mosca perpendicular a la corriente, dejarla que derive y se vaya hundiendo y cuando la línea se estire, mantener la tensión para que la mosca haga un lento recorrido transversal a media profundidad. El siguiente video muestra una serie de escenas de clásica pesca de Steelheads en la costa Noroeste de los EEUU, justamente de donde son originarias.
Una técnica más llamativa y espectacular es la de hacer patinar la mosca en la superficie. Esto se logra gracias a moscas secas grandes y atractoras, de alta flotabilidad, que son paseadas por la superficie. El siguiente video muestra esta técnica y la reacción de las steelheads.
La Peladilla, uno de las especies nativas de aguas chilenas, hoy difícil de encontrar al haber sido desplazada por las truchas introducidas desde fines del 1800.
Los pescadores con mosca vemos a la trucha y varios de sus parientes como el pez “hecho para la pesca con mosca”. Incluso la pesca de otras especies se considera “enfoques alternativos” a la pesca con mosca tradicional. Por la misma razón, las diversas especies de truchas, originarias del Hemisferio Norte, terminaron siendo introducidas en Chile. Más de un siglo después vemos con buenos ojos y valoramos la presencia de estos peces en las aguas interiores de Chile, que incluso lo han catapultado a un sitial de elite como destino de pesca con mosca mundial, pero a la vez olvidamos el efecto dañino que esas introducciones tuvieron en especies nativas de nuestras aguas, como son los puyes, las peladillas, pejerreyes y otros tantos.
Especies exóticas en aguas protegidas
El caso de la introducción de especies exóticas no es nuevo, ni tampoco exclusivo de Chile. Uno de los casos más difundidos en años recientes fue el del reconocido Lago Yellowstone, en el centro del parque nacional del mismo nombre, el primer parque nacional del mundo y un verdadero refugio del ecosistema del Noroeste norteamericano. Por muchos años, la población nativa de truchas Cutthroat de Yellowstone logró resistir intentos de siembra de otras especies, como el Salmón del Atlántico y también la Trucha Arcoiris, pero no fue hasta la década de 1990, en que se descubrió una siembra ilegal de Trucha de Lago o Lake Trout (Salvelinus namaycush), muy posiblemente traída desde el cercano Lewis Lake. En pocos años, la saludable población de las Yellowstone Cutthroat se vio en franca disminución, desatando la urgencia en el servicio de parques. Como consecuencia, se estableció dentro de la reglamentación de pesca: “Toda Trucha Cutthroat capturada debe ser devuelta de inmediato tomando las mayores precauciones en su manipulación … toda Trucha de Lago debe ser sacrificada al ser capturada”.
Como ése, ejemplos hay varios y en prácticamente en todas las latitudes.
La invasión de truchas en Lago Chungará
Panorámica del Lago Chungará, Parque Nacional Lauca
Recientemente, Christian Wells, uno de los miembros de la Comunidad RiosySenderos.com, puso la noticia sobre el tapete en dicho medio. Hoy nos toca ver el nocivo efecto de la introducción en uno de nuestros más hermosos parques nacionales: el Parque Nacional Lauca, en pleno altiplano de la Región de Arica y Parinacota, nuestro extremo norte. Por todos estos años, las pulcras aguas del Chungará han albergado especies nativas, como es el caso del Karachi (Orestia chungarensis).
Esta detección se hizo efectiva apenas el 2008, cuando un equipo de investigadores y biólogos las avistó en el lago. “Nosotros las vimos. Son enormes las truchas que hay allá. Se ven en el lago, que tiene especies nativas que se llaman karachi y que son de una tremenda importancia”, según señaló en su momento a La Tercera, Irma Vila, la directora del Depto. de Ciencias Ecológicas de la Universidad de Chile.
Por la misma razón, se autorizó en forma excepcional la pesca de esta especie el pasado 12 y 13 de Agosto, con el objeto de evaluar la presencia y junto con ello, dar un primer paso a su control. La detección incluyó algunos cuerpos de agua aledaños, particularmente cursos afluentes y efluentes, para verificar la posible reproducción de estas truchas en dicho ecosistema.
¿Qué nos queda?
Como sociedad, ojalá, el aprendizaje de que la introducción sin-control de especies externas a un ecosistema tiene efectos. Es innegable, por mucho que la especie introducida nos parezca valiosa en varios aspectos, que estas siembras clandestinas traen más perjuicios (turísticos, ecológicos, de todo), más que beneficios.
Además, aquellos visitantes del parque y/o residentes de la región, apoyar directamente a las autoridades locales en verificar instancias de control de esta especie. Más que darse una tarde de pesca de truchas en el lago, la idea concreta y transparente es eliminar el máximo o totalidad de los ejemplares hoy presentes en dicho lago.
Hoy existen literalmente centenares de lugares adecuados para la pesca de truchas. Sin duda, el Norte de Chile no es un destino de este tipo de pesca, pero por lo mismo, tampoco debe serlo.
En mis primeros años de dedicación a la pesca con mosca, me topé con un artículo que hablaba de las características físicas de las truchas, y por qué éstas las hacían el pez ideal para la pesca con mosca. De hecho, la declaración que encontré es algo así: “la trucha, el pez diseñado para la pesca con mosca”. Esta frase, desde cierto punto de vista, resulta un poco agrandada si pensamos que las truchas habitan los ríos y lagos desde antes que desarrollásemos la civilización como la conocemos ahora. Pero finalmente va a un punto que sigue siendo válido: son muchas las características – en especial en relación al comportamiento – de las truchas que hacen que la pesca con mosca sea una actividad muy armonizada con estas especies.
Por esta razón, desde tiempos inmemoriales, los seres humanos hemos buscado capturar a este grupo de peces, principalmente de agua dulce, si bien en un comienzo como alimento, hoy en día, por deporte.
El otro dato interesante es que ninguna de las especies de truchas que hoy tan bien conocemos y buscamos en nuestros ríos y lagos en Chile y Argentina, es originaria de ellos. Todos los ejemplares que hoy vemos son descendientes de siembras con diferentes propósitos que se hicieron hace más de un siglo.
El origen de las truchas chilenas
Las primeras truchas aparecen a fines del siglo XIX, específicamente en 1880, cuando en los alrededores de Lota, en la Región del Bío Bío, específicamente en el río Chivilingo, aparecen las primeras ovas de la llamada “trucha común”, tal como se la conocía en Europa y que hoy denominamos trucha “fario” o “marrón”. Esta aparición no fue casualidad y se debió a la motivación de los empresarios del carbón, quienes vieron en las aguas chilenas una oportunidad de replicar su afición por la pesca con mosca de truchas, que tanto disfrutaban en el Hemisferio Norte.
Fue recién en 1900 que el gobierno chileno toma la iniciativa con tres especies: la trucha Arcoiris, las trucha Fario, y el Salmón del Atlántico, resultando – entre otras instancias – de la piscicultura de Río Blanco, que funciona hasta el día de hoy con el mismo propósito.
Diversos proyectos, muchos de ellos con intereses industriales privados, se fueron sucediendo en las siguientes décadas, dando origen a las poblaciones de truchas que habitan prácticamente en todas las aguas interiores chilenas, inclusive desde los pequeños arroyos altiplánicos en la región de Arica y Parinacota, hasta los fiordos más recónditos del extremo austral Americano.
Las especies de truchas encontradas en Chile hoy en día
Trucha Arcoiris - Nombre científico: Oncorhynchus mykiss
Podemos concentrarnos en tres especies de truchas principalmente, dejando fuera las especies de salmones que también coexisten en gran parte de Chile. De estas tres, posiblemente las más reconocida es la Trucha Arcoiris, cuyo nombre científico Oncorhynchus mykiss, representa diferentes variaciones de la misma trucha, algunas que incluyen la capacidad de migrar hacia el mar y volver al río a desovar, al igual que sus parientes salmones. Es reconocible por su cuerpo mayormente plateado, adornado por una franja roja con diferente intensidad dependiendo del entorno y estado hormonal, así como unas pequeñas manchas blancas aumentando hacia el dorso que se presenta totalmente oscuro. Para muchos pescadores esta trucha se comporta diferente a otras, destacándose como una activa cazadora, prácticamente a todas horas del día, y también por su acrobática energía, saltando fuera del agua para liberarse del anzuelo.
Trucha Café, Fario, o Marrón - Nombre científico: Salmo trutta fario
La Trucha Café, Fario o Marrón – como se le llama en Argentina y también en Chile – se identifica en otra línea, con nombre científico Salmo trutta, y se distingue por su colorido que incluye un dorso oscuro y cuerpo de tonos café, con puntos grandes, algunos de ellos rojos, un en varios casos, una tonalidad amarilla intensa en el resto del cuerpo. Para los pescadores se la valora por su instinto acechador, a veces apareciendo de la nada entre troncos hundidos, para atacar con violencia una mosca bien presentada.
Trucha de Arroyo - Nombre científico: Salvelinus fontinalis
La tercera especie de trucha, siendo muchísimo menos frecuente, es conocida como Trucha de Arroyo, pero oficialmente no es una trucha, sino que un salvelino. Los salvelinos son una tercera línea dentro de la gran familia salmonídea, siendo pariente de truchas y salmones. Este grupo tiene diversas especies, siendo la del Salvelinus fontinalis, la única que se encuentra en el Hemisferio Sur, precisamente conocida como la “Fontinalis” en Argentina. Su escasa presencia se debe a que requiere de condiciones extremadamente especiales para sobrevivir, como cierto rango de temperaturas de agua y un nivel de pureza, que permite que sea una referencia para identificar cuerpos de agua con mínimo o nulo nivel de contaminación. Su coloración destaca un cuerpo donde predomina el verde desde el dorso hacia el abdomen, con manchas de color claro y en ocasiones con un vientre de color naranjo o rojo, el cual se acentúa en la época de apareamiento. Es un pez hermoso de observar.
Personalmente encuentro atractivo en cada una de estas especies, teniendo el privilegio de haber encontrado ejemplares de todas las especies en las más diversas ubicaciones y condiciones. Aún más, recuerdo un único pequeño lago en las cercanías de la localidad de La Junta, en plena Carretera Austral, donde tuve la oportunidad de pescar lo que se conoce como un Grand Slam, que consiste en capturar ejemplares de las tres especies en un mismo lugar y misma jornada. Fue una sorpresa genial y memorable, ya que me dio la evidencia de que estas especies pueden coexistir y demostrar la riqueza de las aguas de nuestro sur.
Hace unas semanas anduvimos lanzando moscas en el Río Baker. El río, como siempre, planteó una serie de situaciones y desafíos, que nosotros los mosqueros, muchas veces con la valiosa ayuda de los guías, logramos resolver, resultando en varias capturas excelentes. Esta vez no fue distinto. En una de las jornadas, al ir terminando el día, mientras el sol comenzaba a desaparecer detrás de las cumbres del Cordón Contreras, flanqueando el Río Baker por el Oeste, nos encontramos pescando un sector bajo en un recodo del enorme río.
Al poco llegar a dicho punto comenzó gradualmente una eclosión de Caddis. No fue muy intensa al comienzo, pero luego de un rato se pudieron ver las truchas con enérgicas y explosivas tomadas. Tuvimos la calma para observar con detención el tipo de tomadas y resultó bastante claro que se trataba de emergentes. Esto se confirmó al ver que la cantidad de adultos de Caddis volando aún era poca, lo que evidenciaba que la eclosión estaba recién comenzando. Pero las truchas, totalmente atentas a la masa de insectos emergiendo, ya estaban haciendo de las suyas.
Rodrigo se ubicó pocos metros corriente abajo de un flujo lateral del río, que pasaba entre algunas rocas grandes, provocando una especie de canal, en que la corriente se identificaba con claridad. Las truchas ya eran evidentes en las partes más profundas de este canal y así comenzó a gestarse la estrategia. Primero, ante la evidencia de la cacería de emergentes (pupas de Caddis subiendo a la superficie), Rodrigo comenzó con una Soft Hackle, particularmente una Yellow and Patridge, que las truchas rápidamente comenzaron a confundir con los naturales, dando algunas capturas y peleas interesantes. Pero esta abundancia apenas duró unos 10 a 15 minutos y luego, las truchas dejaron de tomar este patrón, aún cuando se seguían viendo salpicones de superficie.
Tomó un rato que descubriéramos la nueva fórmula, que finalmente Rodrigo logró al cambiar el emergente, derechamente por una imitación de adulto de Caddis. En este caso, una clásica y archi-probada Elk Hair Caddis. Al segundo lanzamiento, pique y corte, demostrando que el 4x no estaba a la altura de las voraces tomadas de las truchas. Un cambio de tippet y revisión de los nudos, tuvo a Rodrigo repitiendo los lanzamientos durante unos minutos.
El enfoque de presentación con esta mosca seca se centro en lo siguiente:
Lanzamiento corriente arriba para manejar derive libre.
Lanzamientos relativamente cortos. Menos de 10 metros, dado que la estructura del río permitía acercarse relativamente al punto en la corriente donde las truchas se mostraban más activas.
Control del derive libre. Muchos mends o correcciones de línea, cuando ésta comenzaba a ser arrastrada por los cambios de corriente y así se evitaba que también arrastrara la mosca.
Maximizar el tiempo de la mosca en el agua. Los lanzamientos en falso eran uno o dos a lo más. La idea era dejar que la mosca avanzara corriente abajo, y rápidamente levantarla con un roll cast, para luego volver a ponerla en la línea de corriente con uno o dos lanzamientos de ajuste.
El siguiente video muestra el proceso, los lanzamientos e incluso, la mosca.
Entonces, una fórmula clásica: la mosca seca (en este caso Elk Hair Caddis) presentada corriente arriba, vuelve a demostrar su éxito.
Rodrigo Sandoval y Franco Lama
Staff RiosySenderos.com
(Para los que no sabían, publicamos nuestro calendario 2010 para todos quienes deseen bajarlo e imprimirlo, en dos versiones: “Pesca con Mosca” y “Moscas“.)
Varios de Uds. ya lo habrán visto y espero que hayan considerado colgarlo en la pared o algún lugar visible. Al menos nos ha motivado la petición de varios visitantes del portal a que mantengamos esta buena costumbre, ya que – en especial en los meses fuera de temporada de pesca de salmónidos – resulta un relajante y motivante poderoso.
Para nosotros, el staff de RiosySenderos.com, es más que un gusto, un tremendo honor poder aportar con este calendario. Desde nuestros comienzos, el trabajo fotográfico fue y sigue siendo un pilar fundamental de nuestros contenidos. Cada temporada aprovechamos nuevos viajes para poder recopilar nuevo material que nos permita mantener esta entrega. Me refiero a que cuando estamos en el río o en el lago, andamos con cámara en mano, y tenemos en mente no sólo las truchas que están tomando frenéticamente, sino que además, el trabajo editorial y fotográfico que tenemos por delante.
… bueno, en realidad cuando las truchas están tomando frenéticamente, nos olvidamos un poco de esta parte. Pero el resto del tiempo tenemos estos objetivos siempre presentes.
Fue así como aparecieron varias de las fotos de este nuevo calendario de Pesca con Mosca, que a continuación presentamos con algo más de detalle.
ENERO
Aqupi se ve a Gerardo Soto, uno de los reconocidos guías del Patagonia Baker Lodge, junto a nuestro compañero de viajes y director de Ríos y Senderos S.A., Franz Scheel. Franz, siendo un residente de Coyhaique, también ha pescado el Baker en innumerables ocasiones. En este día de Diciembre, numerosas tormentas apenas habían terminado, por lo que las aguas estaban en plena recuperación de actividad. En estos casos, el conocimiento en terreno que el mismo guía ofrece es invaluable. Fue así como Franz logró enganchar varias de las peleadoras arcoiris del Baker en esta primera mañana de nuestro viaje.
FEBRERO
Una hermosa foto de Isabel Margarita Anaya (my wife). Una composición excelente, para una trucha hermosísima. Lo genial de esta foto es que la fotógrafa estaba totalmente sola en ese momento, y siendo una de las primeras truchas de aquel viaje (y de la nueva temporada), maniobró la trucha con una mano y la cámara con la otra, logrando un ángulo único de visión de la captura: directamente desde arriba, con un fondo impecable de piedras del río.
ABRIL
Se ve parte del cuerpo de una enorme – realmente enorme – trucha fario capturada por Franco Lama, también del Staff, en una laguna de Aysén. La pelea que dio este gigante fue por si misma digna de todo un ensayo fotográfico (pero destaco esta foto de uno de los saltos de esta marrón).
MAYO
Una notable foto de Manuel Reyes, querido amigo y colaborador, quien es actualmente el administrador del Patagonia Baker Lodge. Manuel ha desarrollado la fotografía con tremenda seriedad y dedicación en los últimos años, lo que le ha permitido lograr tomas complicadas técnicamente, como la de Mayo. En esta se ve un pescador lanzando su mosca a una trucha que insiste en alimentarse en pleno anochecer. Por ello, las luces del vehículo permiten (o aspiran a) detectar cuando la trucha sale a la superficie a tomar la delicada mosca seca presentada.
OCTUBRE
Cualquier especie de trucha es un lujo de diseños y colores. Pero las arcoiris a veces parecen llevarse el premio al colorido. Esta hermosa trucha se lanzó decididamente a una ninfa con bead head, pescada en una corriente lenta lateral de un hermoso río de la Patagonia Chilena. En este caso, Isabel Margarita rápidamente clavó y luego de una pelea digna, alzó esta trucha con gran delicadeza, le retiró la mosca y la devolvió, para continuar una jornada que tuvo bastante acción.
DICIEMBRE
Franco Lama visitaba por primera vez el Cochrane alto, dentro de la Reserva Nacional Tamango, y no pudo más que sorprenderse con la cristalinidad a toda prueba de sus aguas, apenas salidas desde el lago Cochrane. Aprovechando esta oportunidad, disparó varias fotos capturando a los que tratábamos de engañar a las extremadamente selectivas truchas de esta sección del río.
Ojalá lo disfruten, así como el calendario con diferentes patrones de moscas.
Rodrigo Sandoval y el resto del Staff de RiosySenderos.com
You should have been here in July! (¡Deberías haber estado aquí en Julio!)
Esas fueron las palabras textuales de Jim Schollmeyer, un reconocido escritor y fotógrafo de pesca con mosca, de Oregon, EEUU, cuando tuve la increíble oportunidad de pescar el Río Deschutes, en Oregon, junto a él y otros amigos. Él fue guía del río durante varios años antes de dedicarse más de lleno a su rol editorial actual.
En esa ocasión, en el mes de Septiembre, pudimos pescar bien el río. Aprendí varias cosas nuevas, como que “nunca sobra un split shot”, cuando se trata de pescar los rápidos pockets de este río, en busca de las hermosas truchas “Redside”, una variedad de arcoiris propia del Deschutes, que se destaca por una franja roja intensa en el costado. No son demasiado grandes, una de 1 kg ya es considerada grande, pero sin duda, son un desafío y una maravilla. También, que en el Río Deschutes sólo se autoriza a pescar de orilla, aún cuando se recorre embarcado. La idea de dicha regulación es dejar libre el trecho de río (que tiene el tamaño del Petrohué alto), y sólo permitir presión de pesca en las zonas más bajas. Esa es una de las razones por las que se puede pescar todo el año.
La última vez que visité el Deschutes fue en Marzo, hace dos años. Tampoco apunté a ese “Julio inolvidable” del que todos los conocedores del Deschutes hablan, pero pude pescar ese río en un día de finales de invierno que igualmente valió la pena.
¿A qué se refieren con ese “Julio inolvidable”? Simplemente a una de las eclosiones más dramáticas que existen en el mundo de la entomología acuática. No tanto por la intensidad o cantidad de insectos, sino que por el tamaño. Se trata de una de las especies más grandes de Stoneflies (la más grande del Hemisferio Norte), llamada debidamente Salmonfly (Pteronarcys californica).
¿Quieren saber de qué se trata? Vean este magistral video de Todd Moen (el mismo co-editor de Catch Magazine).
… y ya saben. Si alguna vez logran planificar un viaje a Oregon (no es “tan” complicado, es apenas 1 hora de vuelo adicional desde LA) … hagan lo posible por calzar en Julio … y pasen a ver a John Smeraglio, en su tienda de pesca con mosca de Maupin, a orillas del místico Río Deschutes.
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