Archivo para 24 julio 2009

Pesca a Vista (Sight Fishing)

Por mi parte, ya sea con moscas secas, con ninfas o incluso streamers, la pesca a vista es la que siempre me ha parecido la más emocionante y espectacular. La definición es bastante simple: primero ubicar una trucha visualmente, luego lanzarle una mosca dentro de su campo visual / línea de alimentación, y ver cómo la trucha – a veces con desesperante calma – se acerca a la mosca y ¡la toma! Es este proceso completo el que cautiva a quien es testigo.

Este tipo de pesca es la más famosa y recurrida en los ríos de Nueva Zelandia, donde hay enormes truchas marrones en aguas totalmente cristalinas y a veces muy bajas.

¿Cómo se logra? Me encantaría partir diciendo “muy simple”, pero rara vez lo es. Primero, hay que lograr ubicar una trucha visualmente. Las técnicas para esto son diversas y parto por indicar que rara vez logramos ver la trucha con toda claridad. A veces hay que estar atento a pequeños movimientos de sombras. En ocasiones, la misma sombra en el fondo es la que delata la presencia de una trucha a media profundidad, perfectamente camuflada por el diseño y color de su lomo. A veces, en la corriente, se logra distinguir un punto blanco que aparece y desaparece: es la boca de la trucha abriéndose para comer una ninfa o emergente. La gran mayoría de las veces lograremos ver una parte de la trucha: una aleta, la cola, sólo la cabeza. Toma tiempo acostumbrarse, pero cada vez que se encuentren en un río de aguas cristalinas, que saben que tiene truchas, hagan el ejercicio y con el tiempo se darán cuenta que las truchas están más a la vista de lo que uno cree. El siguiente es un ejemplo ideal, pero tomen en cuenta de que usé un polarizador para esta foto. Por ende, el tener anteojos polarizados los ayudará enormemente en la búsqueda de truchas.

Trucha nadando sobre una cama de algas

Trucha nadando sobre una cama de algas. Nótese que aleta dorsal y la punta de la cola están apenas fuera del agua.

Ok. Ya ubicaron la trucha: entonces tienen el 10% del trabajo hecho, pero seguramente 90% de la emoción. La segunda parte es determinar qué tipo de mosca es la más adecuada. En estos casos es posible que la trucha no esté alimentándose consistentemente en la superficie. Seguramente estará a media profundidad engullendo ninfas y emergentes. Una alternativa es buscar algún tipo de imitación (o un patrón de tipo attractor, que nos dé confianza). En los últimos años he visto como las grandes moscas secas atractoras, como la Chernobyl Ant o la Fat Albert (“chalas” en general), logran un efecto muy potente. Pero junto con la elección del patrón, asegurar que los nudos y el líder están en buenas condiciones.

Viene el lanzamiento. Aquí les recomiendo mucha paciencia y calma. En estas ocasiones es posible que sólo tengamos una posibilidad de tentar a la trucha, y si el lanzamiento es malo o la mosca cae fuerte, perdamos esa posibilidad. Hay que acomodarnos en una posición en que podamos hacer un lanzamiento controlado, rápido y con pocos lanzamientos en falso. Piensa que estás en el examen final de tu curso de lanzamiento y te dicen “tienes una oportunidad para sacarte la buena nota, cualquier falla y repruebas”. En este caso la trucha es tu examinador. Ni lo dudes.

En fin. El lanzamiento. Si estamos en un lago, hay que entender la línea de alimentación que la trucha está siguiendo. Hay varios detalles de esto en “Aguas Silenciosas: Pescando Visualmente“. Si estamos en un río con corriente, la mosca debe caer unos dos o tres metros delante de la trucha. Toma en cuenta la diferencia del ángulo de visión que se describe en ese mismo artículo de Aguas Silenciosas. No importa demasiado si caes medio metro a la derecha o a la izquierda. Si el patrón es el correcto, la trucha lo tomará igual. Cabe sugerir que cuentes con un vigía, que se posicione en un lugar con mejor vista de la trucha y que te guíe más o menos al lugar al cual apuntar. Te podrá dar direcciones como “mira la rama que se asoma a la derecha, lánzale 1 metro más arriba y más cerca del medio de la corriente”. De donde estarás lanzando, seguramente no tendrás tan buena visión como alguien que se ubica en más altura y mejor ángulo.

Finalmente, si todo sale bien y calzamos ese primero – y muchas veces único – lanzamiento, la trucha caerá. Hay que dejar que se acerque y se trague la mosca. Aquí viene la ocasión clásica en que se pierden las truchas en este tipo de pesca: “sacarle la mosca del hocico”. Lo que ocurre es que el nerviosismo de la anticipación muchas veces nos juega una mala pasada y nos adelantamos. Incluso, si se trata de una mosca seca, hay que darle tiempo a que abra la boca, trague la mosca, cierre la boca y se de vuelta. Ahí clava. Sé que leyéndolo suena trivial, pero ese par de segundos parecen eternos cuando tienes una marrón de 4 kilos tomando tu chala. En Nueva Zelandia, los creativos guías inventaron que cuando la trucha suba a tomar tu mosca, tienes que decir “God save the Queen!” antes de clavar. Personalmente no me veo diciendo esa frase en medio de un río Patagónico, pero en ocasiones me sirve simplemente contar: “1 .. 2 .. 3”.

Ya, lo lograste. Capturaste tu trucha viendo el proceso completo. Si ya has vivido esta experiencia, sabes de qué hablo, pero si no, te aseguro que no se te olvidará jamás.

Aquí, una foto del éxito.

Una trucha marrón engañada con una creativa "Fat Albert"

Una trucha marrón engañada con una creativa "Fat Albert"

Suerte y éxito.

Rodrigo Sandoval
Staff RiosySenderos.com

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Fat Albert … pero ¿de qué color?

Centrémonos en una de las moscas secas atractoras más exitosas de la Patagonia de los últimos años: la Fat Albert; singular y robusta mezcla de escarabajo, grillo y saltamontes. (Para más detalles, revisar artículo sobre este patrón aquí: http://www.riosysenderos.com/baul/fatalbert.htm).

OK., me decido a pescar con una Fat Albert, pero … ¿qué color elijo? ¿con el cuerpo negro?, ¿café?, ¿amarillo?, ¿rojo?, ¿azul? … ¿y el caparazón?¿de qué color?, el mismo problema … ¿y las patas de goma? ídem …¡¡ ufff… !! …. como verán, la combinación de colores es para marearse. ¿Y qué pasa con el indicador de pique? … en esto último no se compliquen; elijan el color para el indicador que más resalte en el agua y que cada uno vea mejor a cierta distancia; lo importante es que les permita saber la ubicación exacta de la mosca, en primer término, y luego verificar si ésta cayó correctamente en el agua.

Entonces … ¿cómo elijo el color de la Fat Albert que voy a usar? Personalmente, parto utilizando los colores que más se asemejen a los del insecto de turno que pretendo imitar. Así, si en el lugar de pesca hay abundantes escarabajos negros, elijo una Fat Albert negra entera, con cuerpo, caparazón y patas de ese color. Si por el contrario, abundan los saltamontes de colores claros, elijo una Fat Albert con cuerpo café claro, caparazón café oscuro y patas moteadas negro/café.

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Sin embargo, en ocasiones dichos colores y combinaciones no dan los resultados esperados, y como ésta es una mosca “atractora”, muchas veces deberemos probar otros colores, bastante alejados de las tonalidades que tienen los insectos reales, con los que lograremos “atraer” la atención de las truchas. Sabemos y lo hemos comprobado, que en la zona de Coyhaique, por ejemplo, dan buenos resultados, además de los señalados, combinaciones de cuerpo azul y caparazón negro y viceversa, con patas negras. Incluso, cuerpo y caparazón con combinaciones de colores más fuertes como el naranja y el rosado, con patas moteadas naranjas/negro. En algunas zonas argentinas, en tanto, ha dado sorprendentes resultados la combinación de cuerpo y caparazón rojo con celeste, con patas blancas. Y así, suma y sigue.

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En el fondo, si bien podemos tener una noción de lo que nos puede servir, al final muchas veces los colores más raros pueden resultar en el mayor de los éxitos. Cada uno debe probar las combinaciones que guste y sacar sus propias conclusiones (y de pasada, compartirlas aquí mismo).

Nos vemos,

Carlos Correa F.
RiosySenderos.com

Stoneflies de Julio (EEUU)

You should have been here in July! (¡Deberías haber estado aquí en Julio!)

Esas fueron las palabras textuales de Jim Schollmeyer, un reconocido escritor y fotógrafo de pesca con mosca, de Oregon, EEUU, cuando tuve la increíble oportunidad de pescar el Río Deschutes, en Oregon, junto a él y otros amigos. Él fue guía del río durante varios años antes de dedicarse más de lleno a su rol editorial actual.

En esa ocasión, en el mes de Septiembre, pudimos pescar bien el río. Aprendí varias cosas nuevas, como que “nunca sobra un split shot”, cuando se trata de pescar los rápidos pockets de este río, en busca de las hermosas truchas “Redside”, una variedad de arcoiris propia del Deschutes, que se destaca por una franja roja intensa en el costado. No son demasiado grandes, una de 1 kg ya es considerada grande, pero sin duda, son un desafío y una maravilla. También, que en el Río Deschutes sólo se autoriza a pescar de orilla, aún cuando se recorre embarcado. La idea de dicha regulación es dejar libre el trecho de río (que tiene el tamaño del Petrohué alto), y sólo permitir presión de pesca en las zonas más bajas. Esa es una de las razones por las que se puede pescar todo el año.

La última vez que visité el Deschutes fue en Marzo, hace dos años. Tampoco apunté a ese “Julio inolvidable” del que todos los conocedores del Deschutes hablan, pero pude pescar ese río en un día de finales de invierno que igualmente valió la pena.

¿A qué se refieren con ese “Julio inolvidable”? Simplemente a una de las eclosiones más dramáticas que existen en el mundo de la entomología acuática. No tanto por la intensidad o cantidad de insectos, sino que por el tamaño. Se trata de una de las especies más grandes de Stoneflies (la más grande del Hemisferio Norte), llamada debidamente Salmonfly (Pteronarcys californica).

¿Quieren saber de qué se trata? Vean este magistral video de Todd Moen (el mismo co-editor de Catch Magazine).

… y ya saben. Si alguna vez logran planificar un viaje a Oregon (no es “tan” complicado, es apenas 1 hora de vuelo adicional desde LA) … hagan lo posible por calzar en Julio … y pasen a ver a John Smeraglio, en su tienda de pesca con mosca de Maupin, a orillas del místico Río Deschutes.

Rodrigo Sandoval
Staff RiosySenderos.com