Archivo para 29 septiembre 2009

Por qué me gustan las Parachute

Cuando comencé a atar moscas, partí leyendo el didáctico libro de Deke Meyers “Tying Trout Flies, 12 of the Best“, en el cual se enseña paso a paso a montar varios de los más clásicos patrones de moscas para truchas. Uno de los que me llamó la atención fue la “Parachute” y partía diciendo: “La Parachute, más que ser un patrón específico, es más bien un tipo de mosca”. Seguí las instrucciones y aprendí a atar parachutes, pero con el tiempo me fui dando cuenta de que efectivamente era una técnica de armar ala con hackle que era totalmente aplicable a una serie de patrones de mosca seca. Fue así como comenzaron a aparecer en mi caja la Adams Parachute (una de mis favoritas hoy en día), la Royal Parachute (Royal Wulff al estilo Parachute), algunas parachute de mosquitos, e incluso más recientemente, la hoy muy famosa Klinkhammer.

Adams Parachute (con poste de alta visibilidad)

Adams Parachute (con poste de alta visibilidad)

¿Por qué me gustaron tanto? Varias razones, pero me parece que una de las principales es su flotabilidad. Más que su capacidad de flotación, lo relevante es que tiene un nivel de flotación diferente a las otras moscas secas. Tomemos la misma emblemática Adams Parachute. Si se la compara con la Adams tradicional, se podrá ver que esta variación flota un poco más bajo. Es decir, tiende a imitar de mejor manera, no sólo los Duns recién emergidos, sino que los Duns que aún están emergiendo e incluso los que podrían estarse hundiendo. Esta sutil condición es ideal cuando las truchas se han concentrado en la eclosión de Mayflies y están atacando a los ejemplares más desvalidos, particularmente aquellos que se quedarán más tiempo en la lámina superficial. A diferencia de los Duns ya emergidos, que están listos para emprender el vuelo.

Al menos he visto en situaciones de eclosiones relativamente lentas, como es lo habitual en aguas chilenas, que las truchas tienden a ignorar un poco más los adultos sólidamente emergidos, y se concentran en emergentes o ahogados. Reitero que en estos casos, la Parachute ofrece la combinación ideal de perfil de flotación más hundido, que logra representar este tipo de situaciones de mejor manera.

Atando Parachutes

Volviendo al montaje de este tipo de patrones, debo confesar – como comparten también muchos de los lectores, seguramente – que los primeros intentos eran poco exitosos. No es trivial lograr un poste (o ala) en posición recta y largo adecuado. Toma tiempo el poder calibrar la proporción del largo de este poste cuando se comienza atando en forma paralela al anzuelo. Además, enrollar la pluma (hackle) alrededor de este poste y lograr que este último no se curve o tuerza es otro desafío que requiere tener control sobre la manera de sostener las herramientas y los materiales. Pero con algo de práctica, las Parachute comienzan a salir cada vez mejor. Logrando mejor estabilidad de flotación y también mejor estética.

Para simplificar esta idea, aprovecho de incluir un rápido video de nuestros amigo de Fly Cast America, que muestra en forma express la forma de atar la Adams Parachute.

Finalmente, la forma de presentarla es totalmente equivalente a la pesca con otras moscas secas. Idealmente se lanza corriente arriba y cruzado, controlando la línea con algunos mends, para facilitar un derive largo y libre de cualquier alteración de la línea. Lo interesante es que – gracias al ala totalmente erguida y visible – es muy fácil ver cómo esta mosca, incluso en tamaños muy pequeños (18, por ejemplo), avanza por la corriente sorteando pequeños rápidos con soltura.

Sinceramente les sugiero a aquellos de Uds. que aún no conocen este tipo de moscas, que prueben atar algunas y en especial que en la próxima salida de pesca – ya abriendo la temporada – la lancen. A veces sin necesidad de una eclosión marcada o evidente actividad de superficie. Las truchas suelen reconocer el perfil más desvalido de este patrón y pueden tentarse a subir desde sus escondites a tragarse violentamente tu Parachute.

Suerte y éxito.

Rodrigo Sandoval
Staff RiosySenderos.com

Terrestres en un lago

El lago Las Ardillas en la Región de Aysén, con el tiempo se ha vuelto famoso por sus agresivas truchas marrones o fario. Más aún, desafía a sus visitantes a probar con una técnica muy excitante y entretenida, como es la pesca con mosca seca, haciendo de esta experiencia algo tremendamente inolvidable,como precisamente me ocurrió en una de las últimas visitas que hice a este lago, hace un par de años.

Por eso, este segmento en el que mi amigo Carlos Correa sale a pescar este lago, buscando engañar una de las enigmáticas marrones del Ardillas, resulta totalmente representativo de los desafíos de esta pesca.

Pesca de marrones en lago con saltamontes.
Video alojado en Vimeo

Enfrentando la pesca de marrones en el Lago Ardillas

En la mañana temprano, cuando amanece y no hay viento, es ideal para salir a buscar truchas cazando en aguas muy bajas. Además, días oscuros, como en esta oportunidad, también otorgan buenos resultados, ya que generalmente, la actividad disminuye con días soleados, como nos confirmó insistentemente Rodolfo Quiros, a cargo del lodge, y Felipe y otros guías.

Pero fíjense en la estrategia recurrente para la pesca. El lanzamiento de secas con línea floating hacia las orillas. En esta ocasión, Carlos Correa lanza hacia la orilla una mosca que imita a un saltamontes llamada “foam green”, que con éxito logra enganchar un hermoso ejemplar de aproximadamente un kilo.

La clave de esta técnica es mucha observación y cuidado al presentar la mosca, ya que una presentación muy brusca o cercana a la trucha, puede asustarla. Caso contrario, colocar la mosca fuera del patrón de búsqueda de la trucha, puede que no llame su atención.

Más detalles sobre esta técnica se pueden encontrar en Pescando con Saltamontes.

Más detalles sobre la pesca en Lago Las Ardillas, en Marrones en el Ardillas.

Franco Lama F.
Staff RiosySenderos.com