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Truchas en Otoño (zona central)

Para todos los mosqueros fanáticos de buscar truchas en Chile, quedan apenas un par de semanas de temporada, por lo que varios barajan alternativas diversas para atacar estas últimas ventanas de tiempo para probar suerte con nuestras moscas.

Varios apuntan al fin de semana alargado, de 4 días, incluyendo el próximo Martes 1° de Mayo, aprovechando de recorrer los puntos australes más significativos.

Pero un grupo de los directores de RiosySenderos.com, decidimos aprovechar de visitar algunos de los ríos de la zona central, que durante gran parte del verano, dejamos fuera del itinerario. Las razones sobran: mucho calor, muchos visitantes, o ambas. Pero en esta época otoñal, ambos factores desaparecen y concurrimos a estos ríos rezando que los excesos de los visitantes veraniegos no hayan ocasionado un efecto mayor.

Entre las alternativas que barajamos, cubrimos varios de los valles importantes de la zona Central, considerando desde la zona de San Felipe, hasta el límite de la VI y VII regiones. Al decidir recorrer nuevamente los afluentes del Río Tinguiririca, luego de una ausencia prolongada de parte nuestra, nos presentó ante ríos con un caudal razonable, pero disminuido, mucho más claro, y especialmente, truchas ya crecidas por la abundancia de alimento en el verano, pero muy dispuestas a seguir cargando reservas energéticas para el invierno inminente.

Pescando con Mosca en Zona Central de Chile

Pescando con Mosca en Zona Central de Chile

Al encontrarnos frente al río, la decisión de cuál mosca usar no se hizo esperar. La actividad de superficie suele ser escasa en esta época, por lo que utilizar ninfas resulta la estrategia más segura. Viendo los recodos que teníamos por delante, y pensando en recorrer bien el fondo de este río, decidimos optar por ninfas atractoras con cierto nivel de peso, de modo de llevarlas rápidamente al fondo. En esta categoría caen varios patrones, como las versiones Bead Head de las ninfas más clásicas, otras nuevas como la Copper John, o bien ninfas grandes (tamaño 10) lastradas, como fue lo que hizo Carlos.

Ninfa para enfrentar los ríos Cordilleranos de Chile Central en Otoño

Ninfa para enfrentar los ríos Cordilleranos de Chile Central en Otoño

El tamaño de la mosca resulta relevante, ya que mientras mayor parezca el bocado, más atractivo se vuelve a las truchas que no están en un modo claramente selectivo, sino que aprovechan la abundancia de insectos inmaduros en el fondo, para alimentarse en forma más oportunista. Ninfas tamaño 12 y 10 fueron nuestra norma.

… y el resultado no se hizo esperar.

Pescando con Mosca un río Cordillerano de Chile Central

Pescando con Mosca un río Cordillerano de Chile Central

Pescando con Mosca un río Cordillerano de Chile Central

Pescando con Mosca un río Cordillerano de Chile Central

Trucha Arcoiris pescada en Otoño en Chile Central

Trucha Arcoiris pescada en Otoño en Chile Central

Algunas de las principales ventajas de la pesca en los pre-cordilleranos de la Zona Central de Chile, durante Abril, incluyen la mejora en las condiciones del agua, tanto en visibilidad, como en temperatura y caudal, lo cual facilita a las truchas el buscar más alimento preparándose para el invierno o una próxima fase de desove (Junio en las marrones, Septiembre en las Arcoiris). Por lo mismo, resultó muy llamativo el tamaño comparativo de las truchas. En esta época pueden tener incluso hasta un 20% más de masa corporal que a comienzos de temporada, por lo que se transforman en verdaderos “trofeos” de la Zona Central de Chile.

Trucha Arcoiris pescada en Otoño en Chile Central

Trucha Arcoiris pescada en Otoño en Chile Central

Trucha cordillerana de Chile Central

Trucha cordillerana de Chile Central

Como conclusión, las condiciones y ventajas de la pesca de otoño en esta zona resultan evidentes. Para muchos podrá ser difícil comparar con aventuras especiales en otras latitudes más australes, pero el hecho concreto es que la pesca con mosca en esta zona mejora significativamente en estas semanas finales de la temporada.

Paisaje de un río de cordillera en Chile Central

Paisaje de un río de cordillera en Chile Central

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Pesca con Mosca en Blanco y Negro, 2a parte

Complementando la primera selección de fotos de pesca con mosca en Blanco y Negro, esta segunda selección continúa esta idea con nuevas imágenes, que nuevamente salen de fotos originalmente capturadas en color y traspasadas a blanco y negro en un editor de imágenes.

La elección de imágenes adecuadas para ser pasadas a blanco y negro se basa en la calidad del contraste. Al eliminar el color de las imágenes, el cual puede ser incluso parte de la composición, cada fotografía queda intensificada en los contrastes de luminosidad. Estas imágenes en particular fueron hechas durante los días del Workshop de Noviembre 2010, en el cual se visitaron destinos como el Río Baker en su curso superior, el Río Cochrane, muy cerca de su nacimiento en el Lago del mismo nombre, y finalmente en las orillas del magnífico Lago Bertrand.

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Arcoiris del Río BakerVer Publicación Completa en el Sitio del Workshop

Pesca con Mosca en Blanco y Negro

Aún existen muchos fotógrafos que desarrollaron su afición (o quizás carrera) con película en blanco y negro. Incluso en la época actual, con la avalancha de fotos digitales a color, aún existe una mágica percepción de las fotografías en blanco y negro. Pero esta era moderna no excluye este formato de fotografías, sino que por el contrario, lo acoge en forma perfecta.

Hoy en día, gracias a la fotografía digital, crear una colección de fotografías en blanco y negro es tan fácil como procesarlas en un par de minutos, siempre y cuando las imágenes tengan las características de contraste de tonalidad (y no de color), adecuadas. Diversos fotógrafos de la escuela en blanco y negro, reiteradamente insisten en que “es necesario aprender a mirar en blanco y negro”. No se trata de imaginar la fotografía resultante en blanco y negro, sino que a aprender a reconocer el tono de los objetos que observamos. El tono se refiere a la cantidad de luz que reflejan los objetos y no al color. Por ejemplo, en uno de los libros del gran fotógrafo Freeman Patterson, se describe con claridad de que la Tonalidad es uno de los bloques fundacionales de la composición, sin importar si es en blanco y negro o color.

Siguiendo esta idea, este ensayo fotográfico de imágenes de la edición de Noviembre 2010 del Workshop de Pesca con Mosca y Fotografía, realizado en Río Baker, se armó con fotografías capturadas en color y procesadas en blanco y negro en el computador. En todas ellas, el énfasis técnico fue lograr composiciones interesantes, diferentes y llamativas, que finalmente resultaron en buenos resultados al ser pasadas a blanco y negro.

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Pesca con Mosca en Blanco y Negro

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Moscas Secas en Lago Bertrand en cinco pasos

La pesca en Lago Bertrand, en la austral Patagonia de Aysén, es una de las más llamativas y desafiantes. El lago, de un tamaño más bien grande, requiere ser recorrido en embarcaciones con motor, pero a la vez que permitan la maniobrabilidad suficiente para poder recorrer las orillas con detención.

En la recién pasada edición del Workshop de Pesca con Mosca y Fotografía, tuvimos la oportunidad de pescar el hermoso Lago Bertrand en un soleado día, que incluso nos dio horas de bastante calor, pero combativas truchas que se lanzaron ávidamente a nuestra grandes moscas secas, también llamadas popularmente “chalas”.

Paso 1

Súbase a un bote y vaya hacia los sectores con orillas abruptas, pequeñas playas y especialmente rocas en la orilla. La orilla Oriente y la Poniente son generalmente igual de productivas aunque esto puede cambiar según el día y la hora, ya que a una de ellas le puede pegar el viento más directo que la otra. Los días medianamente nublados y con una brisa presente son los más productivos.

Avanzando por Lago Bertrand hacia la zona de pesca

Avanzando por Lago Bertrand hacia la zona de pesca

Paso 2

Que el guía en los remos controle el bote paralelo a la orilla a una distancia de entre 5 y 10 metros, de modo que un pescador en cada punta lance sus moscas hacia la orilla. Lance contínuamente. Sea paciente y aproveche de ir perfeccionando sus técnicas de lanzamiento y el ojo para detectar cualquier sombra que se mueva cerca de la orilla.

 

Pescando desde bote en Lago Bertrand

Pescando desde bote en Lago Bertrand, lanzando moscas secas hacia las orillas

 

Presentando una gran mosca seca a la orilla del Lago Bertrand

Presentando una gran mosca seca a la orilla del Lago Bertrand. En este caso es fundamental lograr poner la mosca a apenas 10 ó 15 cm de la orilla. La delicadeza de la presentación es irrelevante, e incluso se privilegia que la mosca salpique un poco al caer, de forma de llamar la atención de las truchas que estén al acecho.

 

Paso 3

Preocúpese de calibrar bien su lanzamiento logrando que la mosca caiga a no más de 10 cm de la orilla, siendo incluso válido darle un pequeño rebote en la roca o pared de la orilla en algunos casos. Esto logrará – tarde o temprano – despertar el instinto cazador oportunista de las truchas y más de alguna se abalanzará, a veces con mucha lentitud, a tomar esta mosca seca. Cuando tenga la tomada y logre clavar la trucha en el momento adecuado, prepárese para una pelea en la que deberá controlar la posibilidad de que la trucha se vaya hacia las rocas o juncos de la orilla. Mantenga la tensión constante en la línea.

Peleando una trucha desde un Cataraft en Lago Bertrand

Peleando una trucha desde un Cataraft en Lago Bertrand

Paso 4

Una vez que la trucha esté correctamente enganchada, preocúpese de hacer una pelea lo más corta posible y manipular la trucha con manos mojadas, e idealmente un chinguillo o copo grande para facilitar la maniobra desde el bote.

Luego, disfrute de ver cada trucha, con su diversidad de diseños, todas con una de estas enormes moscas secas en sus fauces.

Trucha Arcoiris del Lago Bertrand

Trucha Arcoiris capturada gracias a una variación de Fat Albert

Trucha Marrón o Fario del Lago Bertrand

Trucha Marrón o Fario del Lago Bertrand con una gran Fat Albert en sus fauces

Trucha arcoiris y una mosca en Lago Bertrand

Trucha arcoiris y una mosca en Lago Bertrand

Trucha marrón capturada en orillas del Lago Bertrand

Trucha marrón capturada en orillas del Lago Bertrand. En ocasiones conviene bajarse del bote para realizar la maniobra final con mayor facilidad desde el agua.

 

Pequeña trucha arcoiris del Lago Bertrand

Pequeña trucha arcoiris del Lago Bertrand que se lanzó agresivamente a una gran mosca seca presentada en la orilla, cerca de rocas.

Paso 5 y final

Siempre, siempre, siempre devolver la trucha con un mínimo impacto. Levantarla por no más de 15 segundos fuera del agua para la foto y luego sostenerla hasta que la trucha, por su propia fuerza, quiera irse, momento en el cual se afloja la mano para darle el espacio.

 

Soltando una trucha pescada en Lago Bertrand

Soltando una trucha pescada en Lago Bertrand

El Origen de las Truchas en Chile

En mis primeros años de dedicación a la pesca con mosca, me topé con un artículo que hablaba de las características físicas de las truchas, y por qué éstas las hacían el pez ideal para la pesca con mosca. De hecho, la declaración que encontré es algo así: “la trucha, el pez diseñado para la pesca con mosca”. Esta frase, desde cierto punto de vista, resulta un poco agrandada si pensamos que las truchas habitan los ríos y lagos desde antes que desarrollásemos la civilización como la conocemos ahora. Pero finalmente va a un punto que sigue siendo válido: son muchas las características – en especial en relación al comportamiento – de las truchas que hacen que la pesca con mosca sea una actividad muy armonizada con estas especies.

Por esta razón, desde tiempos inmemoriales, los seres humanos hemos buscado capturar a este grupo de peces, principalmente de agua dulce, si bien en un comienzo como alimento, hoy en día, por deporte.

El otro dato interesante es que ninguna de las especies de truchas que hoy tan bien conocemos y buscamos en nuestros ríos y lagos en Chile y Argentina, es originaria de ellos. Todos los ejemplares que hoy vemos son descendientes de siembras con diferentes propósitos que se hicieron hace más de un siglo.

El origen de las truchas chilenas

Las primeras truchas aparecen a fines del siglo XIX, específicamente en 1880, cuando en los alrededores de Lota, en la Región del Bío Bío, específicamente en el río Chivilingo, aparecen las primeras ovas de la llamada “trucha común”, tal como se la conocía en Europa y que hoy denominamos trucha “fario” o “marrón”. Esta aparición no fue casualidad y se debió a la motivación de los empresarios del carbón, quienes vieron en las aguas chilenas una oportunidad de replicar su afición por la pesca con mosca de truchas, que tanto disfrutaban en el Hemisferio Norte.

Fue recién en 1900 que el gobierno chileno toma la iniciativa con tres especies: la trucha Arcoiris, las trucha Fario, y el Salmón del Atlántico, resultando – entre otras instancias – de la piscicultura de Río Blanco, que funciona hasta el día de hoy con el mismo propósito.

Diversos proyectos, muchos de ellos con intereses industriales privados, se fueron sucediendo en las siguientes décadas, dando origen a las poblaciones de truchas que habitan prácticamente en todas las aguas interiores chilenas, inclusive desde los pequeños arroyos altiplánicos en la región de Arica y Parinacota, hasta los fiordos más recónditos del extremo austral Americano.

Las especies de truchas encontradas en Chile hoy en día

Trucha Arcoiris, introducida en Chile para la Pesca con Mosca

Trucha Arcoiris - Nombre científico: Oncorhynchus mykiss

Podemos concentrarnos en tres especies de truchas principalmente, dejando fuera las especies de salmones que también coexisten en gran parte de Chile. De estas tres, posiblemente las más reconocida es la Trucha Arcoiris, cuyo nombre científico Oncorhynchus mykiss, representa diferentes variaciones de la misma trucha, algunas que incluyen la capacidad de migrar hacia el mar y volver al río a desovar, al igual que sus parientes salmones. Es reconocible por su cuerpo mayormente plateado, adornado por una franja roja con diferente intensidad dependiendo del entorno y estado hormonal, así como unas pequeñas manchas blancas aumentando hacia el dorso que se presenta totalmente oscuro. Para muchos pescadores esta trucha se comporta diferente a otras, destacándose como una activa cazadora, prácticamente a todas horas del día, y también por su acrobática energía, saltando fuera del agua para liberarse del anzuelo.

Especie de trucha marrón o fario introducida en Chile para la pesca con mosca

Trucha Café, Fario, o Marrón - Nombre científico: Salmo trutta fario

La Trucha Café, Fario o Marrón – como se le llama en Argentina y también en Chile – se identifica en otra línea, con nombre científico Salmo trutta, y se distingue por su colorido que incluye un dorso oscuro y cuerpo de tonos café, con puntos grandes, algunos de ellos rojos, un en varios casos, una tonalidad amarilla intensa en el resto del cuerpo. Para los pescadores se la valora por su instinto acechador, a veces apareciendo de la nada entre troncos hundidos, para atacar con violencia una mosca bien presentada.

Especie de Trucha de Arroyo introducida en Chile para la pesca con mosca

Trucha de Arroyo - Nombre científico: Salvelinus fontinalis

La tercera especie de trucha, siendo muchísimo menos frecuente, es conocida como Trucha de Arroyo, pero oficialmente no es una trucha, sino que un salvelino. Los salvelinos son una tercera línea dentro de la gran familia salmonídea, siendo pariente de truchas y salmones. Este grupo tiene diversas especies, siendo la del Salvelinus fontinalis, la única que se encuentra en el Hemisferio Sur, precisamente conocida como la “Fontinalis” en Argentina. Su escasa presencia se debe a que requiere de condiciones extremadamente especiales para sobrevivir, como cierto rango de temperaturas de agua y un nivel de pureza, que permite que sea una referencia para identificar cuerpos de agua con mínimo o nulo nivel de contaminación. Su coloración destaca un cuerpo donde predomina el verde desde el dorso hacia el abdomen, con manchas de color claro y en ocasiones con un vientre de color naranjo o rojo, el cual se acentúa en la época de apareamiento. Es un pez hermoso de observar.

Personalmente encuentro atractivo en cada una de estas especies, teniendo el privilegio de haber encontrado ejemplares de todas las especies en las más diversas ubicaciones y condiciones. Aún más, recuerdo un único pequeño lago en las cercanías de la localidad de La Junta, en plena Carretera Austral, donde tuve la oportunidad de pescar lo que se conoce como un Grand Slam, que consiste en capturar ejemplares de las tres especies en un mismo lugar y misma jornada. Fue una sorpresa genial y memorable, ya que me dio la evidencia de que estas especies pueden coexistir y demostrar la riqueza de las aguas de nuestro sur.

Rodrigo Sandoval
Staff RiosySenderos.com

Salmo ferox

¿Una nueva especie de trucha?

Incluso, en libros del siglo XIX se hablaba de la Salmo ferox. Por ej, W.C Stewart, en su libro “The Practical Angler”, de 1857, en el capítulo de pesca en lagos “Fishing in Lochs”, menciona:

“En algunos lagos, además de trucha común, se encuentra la Salmo ferox, una especie robusta y grande, predadora dominante en su hábitat …”

A pesar de esta aparente separación entre “truchas comunes” (Salmo trutta) y la Salmo ferox, hoy sabemos que se trata de la misma: la sorprendente trucha marrón o fario. (Bueno, tú ya sabías al ver las fotos que vienen a continuación, ¿cierto?).

Trucha Marrón engañada en Tierra del Fuego

Trucha Marrón engañada en Tierra del Fuego

¿Qué provocaba esta diferenciación a que se denotaba en aquellos años? Hay algunas diferencia reales que considerar.

  1. Las truchas marrones, al llegar a cierto tamaño (y edad), cambian su alimentación, dejando de lado insectos y otros pequeños organismos para enfocarse en peces, algunos pequeños, otros no tanto. El aporte energético de un pequeño alevín, o pejerrey, es significativamente mayor que el de un puñado de insectos, lo cual le permite a estos ejemplares crecer a tasas diferentes. En ocasiones se las cataloga de caníbales, lo cual es correcto hasta cierto punto, pero al menos en Europa se ha comprobado que las Férox se concentran en otras especies de peces y cuando éstas escasean, pueden devorar alevines de su propia especie también.
  2. Las Férox, precisamente por el tipo de alimentación, crecen a tamaños considerables, superando con tranquilidad los 3 kgs. Si bien la edad de la trucha influye en el tamaño, lo cierto es que características del hábitat, incluyendo la alimentación, son los factores más determinantes en el tamaño de estos ejemplares. Es decir, si la abundancia de pequeños peces es suficiente, pero a la vez, la competencia por éstos no es tanta, entonces los ejemplares de marrón que se concentren en este tipo de alimentación, crecerán a tasas mayores.
  3. También, relacionado a su alimentación, las Férox se vuelven más “acechadoras”, en lugar de ser cazadoras. Es decir, pasarán mayor parte del tiempo, escondidas, esperando la oportunidad de un ataque sorpresa a un pez distraído. Por esto mismo, los lugares más profundos de lagos y posibles ríos de gran tamaño, son los hábitats más propicios para estas enormes truchas.
  4. Se podrían confundir con las grandes sea-run, pero no son lo mismo. Estas últimas crecen a esos tamaños por un cambio de hábitat y alimentación en el mar. Las Férox siguen siendo residentes de sus lugares de origen y es en ese mismo entorno que han logrado desarrollarse en forma dramática.

Gran Marrón de la Patagonia Aysén

Salmo férox de la Patagonia Aysén

Para los pescadores con mosca, la oportunidad de ir tras una Férox es lo que muchas veces se motiva aventuras y expediciones de pesca tremendamente motivadoras.

Gran Marrón de Lago en Tierra del Fuego

Gran Marrón de Lago en Tierra del Fuego

Territorio Férox

La pregunta que varios se hacen: ¿Dónde se encuentran estas enormes marrones? La respuesta es alentadora. Hay marrones enormes es prácticamente todo el sur de Chile y Argentina, tanto en lagos como en ríos, por lo que no se requiere hacer viajes a destinos tan profundamente remotos, para encontrarlas. Pero el desafío no se reduce a una ubicación geográfica. Se requiere de diversas estrategias para encontrar ejemplares de estas características en aguas que comparten con otras truchas, muchas veces más susceptibles de ser engañadas.

Marrón Patagónica de la zona Cerro Castillo

Salmo férox Patagónica de la zona Cerro Castillo

Mi lista personal de lugares en que las enormes marrones tienen mayor densidad poblacional es la siguiente:

Seguramente varios de los lectores podrán enumerar otros puntos en los cuales han visto (y posiblemente pescado) truchas Férox, particularmente en la amplia Patagonia Argentina, que he recorrido, pero sin una colección de enormes marrones como me encantaría. Pero en mi experiencia, estos puntos mencionados han sido capaces de darme oportunidades en más ocasiones que en otros lugares diferentes.

Marrón Patagónica de la zona Cerro Castillo

Salmo férox Patagónica de la zona Cerro Castillo

¿Y en otros países?

Las historias de marrones comiendo ratones son las propias de Nueva Zelanda, territorio conocido por las enormes y desafiantes truchas. En el Hemisferio Norte, en Europa los lugares son muy puntuales, pero conocidos. Toda la zona de los Alpes ofrece lagos con excelente calidad de agua y profundidad, que da la oportunidad a que estas truchas – que son precisamente originarias de Europa – se desarrollen alimentándose de otros pequeños peces.

Pero más significativo es el caso de Arkansas, en los EEUU, donde se han registrado varios récords mundiales de trucha marrón dentro de las últimas décadas. Uno de estos casos es el de Howard Collins y su trucha de casi 20 kilos.

Como ven, lugares hay. Truchas grandes, hay. Ganas, seguramente, también hay.

Sólo hay que tener paciencia, recorrer, visitar, y disfrutar de oportunidades de pesca en todos los lugares. Siempre considerar streamers, que es normalmente el tipo de mosca que logra éxito en engañar a estas grandes y longevas, truchas enormes. Nunca se sabe cuando pueda ser tu próximo encuentro con una Férox.

Suerte y buena pesca.

Rodrigo Sandoval
RiosySenderos.com

Aspectos técnicos y éticos de enfrentarse a peces trofeo

En este post pretendo resumir algunos aspectos que han salido a la luz en conversaciones que he tenido con diferentes pescadores con mosca, a la luz de un breve reporte de pesca de Chinooks que hice hace unos días en la Comunidad RiosySenderos.com. Para resumir, mencioné que hace pocos días me tocó ver a un buen amigo enganchar un Chinook monstruoso que finalmente le cortó mosca y línea, sin posibilidad de ganarle. Luego, salió a discusión el calibre del equipo adecuado para enfrentar tales situaciones, lo cual conversé con otro par de amigos.

Así, llego a este post, con la idea de enumerar algunas condicionantes que recomiendo tener en cuenta antes de enfrentar la pesca de peces trofeo, ya sean chinooks, o truchas grandes, o más aún, algunos peces de agua salada.

Partamos así: la mayoría de los pescadores, tarde o temprano (o siempre) sueña con poder enganchar un enorme trofeo. Nos llegan a veces fotos de otros pescadores sosteniendo peces de tallas fabulosas para la especie en cuestión y eso alimenta nuestra ansiedad de vivir tal experiencia. En ocasión, se dan algunas condiciones y nos encontramos frente a frente lanzando nuestra mosca en aguas habitadas por algunos de estos leviatanes.

Resistencia o Potencia del Equipo

Hay una definición original que sigue siendo válida: el número (o rigidez y potencia) de una caña es determinada por la mosca y distancia a lanzar, más que por el tamaño del pez que se pretende enganchar. Sin embargo, esta validez se ajusta a ciertos rangos. Es decir, si vamos por truchas medianas, lo esperable es que estén entre 1 y 3 kgs, por lo que una caña hasta 4 es capaz de manejar. Es decir, si te enfrentas a un río con truchas de entre 1 y 2 kgs, con una caña 4, lanzando pequeñas Adams o ninfas, seguramente andarás bien. Pero si en el proceso tienes la suerte (mala o buena) de que la marrón terrateniente del pozón, que llegó a los 7 kgs, pica, entonces la excitación puede transformarse en pánico, sobre-exitación y una gran variedad de sensaciones conducidos por adrenalina que cada humano (viva la diversidad) maneja de diferente manera.

En cualquiera de los casos mencionados, cuando un pez notoriamente más grande que lo que se espera y pelea con un equipo posiblemente subdimensionado, pueden ocurrir dos cosas: o se corta la mosca (el líder o incluso, la línea) , o logras traer el pez, pero con mucho esfuerzo y demorándote más de la cuenta. En estos dos casos, el pez sale dañado: al menos con un nuevo piercing que puede transformarse en una infección, o peor aún, morir por no recuperarse del esfuerzo excesivo y exceso de ácido láctico en su organismo.

Caso particular: tippet demasiado delgado

He escuchado a varios mosqueros – particularmente extranjeros – evidenciar una particular fascinación por pescar con el tippet más delgado que se pueda. Si bien hay casos en que la claridad de las aguas conjugada con una extrema precaución de las truchas fuerza a disminuir el tippet, creo que es mejor recurrir a tippets más sofisticados, como de fluorocarbono y no más delgados, ya que esto permite la solidez y resistencia del conjunto para acortar la pelea al máximo posible.

El mensaje correcto es: acortar la pelea lo más que se pueda, para maximizar las posibilidades de supervivencia del pez, y evitar cortes de línea/líder, en que la trucha sale con mosca enterrada y en algunos casos, con restos de líder y línea.

Entonces, algunas recomendaciones de sentido común:

  • Utilizar un equipo adecuado a las posibles capturas, incluso pensando en que en el mejor de los casos, se enganchará al trofeo del lugar.
  • Utilizar el tippet más resistente posible que no afecte la selectividad de los peces.
  • Hacerle mantención periódica a las líneas. Reemplazar aquellas que se ven muy maltratas y con posibilidad de cortarse.
  • Hacerle mantención a líder y tippet, renovando pedazos muy gastados, así como asegurarse de usar buenos nudos.
  • Cuando la trucha grande pique, aún cuando la tentación de disfrutar una larga pelea exista, hacerla lo más corta posible. En buen chileno: “siempre hágala corta”.

El Lugar para Pescar

Aquí me refiero a ubicarse en un lugar adecuado dentro del lago o río. Particularmente río. En lago, casi siempre es posible pelear con comodidad una trucha en las secciones más profundas. En el caso de un río, frecuentemente es posible encontrar un largo recodo que es difícil de manejar, cerca de un sector más bajo y de poca corriente que ofrece mayores garantías para pelear un pez grande. Si el caso es que se espera tener una pelea con un enorme pez, como es el caso de los chinooks, no sólo pensar en dónde pueden estar y dónde pueden picar, sino que conjugar ese tipo de lugares en las cercanías de otro que permita pelear al pez con mejores condiciones (normalmente ubicado corriente abajo).

Por sobre todo, evitar lugares donde la orilla esté cortada a pique o donde se esté lanzando desde un punto donde el pescador no podrá moverse. Por ej, desde una roca grande, desde un tronco de difícil acceso. Si se engancha ese anhelado trofeo, la posibilidad de pelearlo bien disminuye considerablemente desde esa posición.

Conclusiones

En mi caso personal, me encantaría pensar que siempre he tenido conciencia de las condiciones con las que enfrento la pesca. En gran parte de las ocasiones no me he topado con trofeos que desafíen mi equipo o mi capacidad de pelea. Incluso en los casos de pesca de salmones, me ha tocado enfrentarlos siendo consciente de su presencia y por ende, con el equipo adecuado.

La excepción podría ser justamente la historia que menciono al comienzo, en la cual nos enfrentamos a Chinooks de una talla promedio excepcional y en un lugar que no ofreció demasiadas garantías. En mis experiencias anteriores pescando Chinooks en el mismo río, me había topado con ejemplares de un promedio de 8 a 10 kgs, en sectores con riffles y recodos de menor profundidad, haciendo de las maniobras de pesca algo más simple. Sin embargo, pude ver en esta ocasión, que un Chinook que se acerca a los 20 kgs, que la pelea es totalmente distinta, particularmente en un río con mayor caudal que en la vez anterior.

Un equipo #8, como el que yo contaba, definitivamente no es suficiente para lograr ganarle a uno de estos gigantes con determinación. Si bien hay una serie de técnicas que facilitan la pelea para el lado del pescador, el enorme pez tiene todas las de ganar si finalmente decide irse hacia la corriente principal, como ocurrió en ese caso con Patricio.

Creo que un equipo #10 estaría mejor preparado para “doblarle la cabeza al salmón”, como mi buen amigo Rodrigo Saelzer me comentó. Totalmente de acuerdo.

Sin duda, dejo abierto el canal de opinión a los visitantes. Es totalmente posible que la experiencia de cada uno pueda aportar antecedentes que completen esta perspectiva personal.

Rodrigo Sandoval
RiosySenderos.com